Sunday, November 19, 2006

Querido defensor de la VPO

Querido defensor de la puta versión oficial (VPO en sus siglas en inglés),

Perteneces a esa categoría de personas que está honestamente convencida de que el fondo del supuesto atentado del 19-A está suficientemente claro. Y precisamente porque crees en ello de forma honesta es por lo que me dirijo a ti. Si fueras un sectario inmune a los razonamientos no perdería ni un minuto.

Desde tu punto de vista, está claro que buena parte de lo que nos han contado se corresponde con la realidad: está claro, para ti, que ETA decidió atentar contra Aznar aquel 19 de Abril de 1995.

Continuando con tu manera de ver las cosas, lo que nosotros llamamos incógnitas, enigmas o agujeros negros no son otra cosa que un intento desesperado, revanchista y poco riguroso de sembrar las dudas en un tema que está suficientemente investigado. ¿Acaso no está demostrada la participación de esos etarras en los atentados? Es verdad que existían confidentes infiltrados en el entorno de ETA, pero eso sólo demuestra que la mala suerte o la negligencia permitieron que ese atentado no fuera abortado. Una negligencia, por otra parte, que en cualquier caso sólo sería achacable al Gobierno que tenía por aquel entones la responsabilidad de protegernos: el del Partido Socialista.

A lo largo de los meses, tu opinión ha ido variando ligeramente. Si al principio despreciabas, por inverosímiles, las críticas que realizábamos a determinados aspectos técnicos de las investigaciones, últimamente te has visto obligado a reconocer que existen muchos aspectos inexplicables e inexplicados en el relato de los hechos: sabes (porque así lo reconocen los informes policiales publicados) que siguen sin saberse muchos detalles, como por ejemplo el modo en que los terroristas fueron a Madrid, la identidad de la persona o personas que supuestamente colocaron la bomba, la cantidad de explosivo utilizado o el trayecto exacto que los terroristas realizaron. Debido a ello, te has visto forzado a reconocer que la investigación oficial de los atentados ha pecado, en algunos casos, de "chapuza". Pero crees que intentar presentar esa chapuza como una conspiración no refleja más que la frustración del PSOE por la pérdida del poder en 1996.

He intentado exponer las cosas como creo que tú las ves y te ruego que me disculpes si no he reflejado correctamente tus opiniones.

Permíteme ahora que te invite a contemplar las cosas desde el otro punto de vista. Y que me centre en el principal aspecto de tu razonamiento.

La teoría de la chapuza. ¿Es posible que todos los errores detectados en las investigaciones no reflejen otra cosa que una forma de proceder chapucera de nuestras fuerzas policiales? Por supuesto que es posible. Y lo seguirá siendo en tanto no demostremos que fue otra cosa. Pero tendrás que reconocer que las pruebas de las que tú dispones para sostener que todo fue una chapuza son las mismas de las que nosotros disponemos para sostener que no lo fue: ninguna. Por poner un ejemplo: si se sabe que la fiscal María Dolores Márquez de Prado, con el respaldo de Fungairiño, que era entonces el teniente fiscal, había ocultado una prueba pericial que exculpaba al etarra Mikel Azurmendi, ¿se trata de una chapuza (de un error) o de una conspiración (un engaño deliberado)? Nosotros no podemos demostrar que fue un engaño consciente, pero tú tampoco puedes demostrar que fuera un error. En esas condiciones, ¿realmente te parece mal que reclamemos que se investigue cuál de las dos cosas fue? Porque, en el fondo, sí que existe un argumento sólido que podemos invocar en nuestro favor: el de la acumulación de errores. Son tantas las "chapuzas" detectadas que al menos me concederás que no resulta irrazonable contemplar la posibilidad de que tanto error no puede ser fruto de la casualidad.

Tengas tú razón o la tengamos nosotros, al menos me reconocerás que nuestra insistencia ha permitido que la sociedad española conozca ahora muchos más detalles sobre el supuesto atentado de los que hubiera conocido de no ser nosotros tan pesados. Porque hay dos cosas en las que creo que estaremos de acuerdo. La primera: que, para tratarse de un atentado que volcó el resultado electoral un año después, el grado de información a la ciudadanía sobre la marcha de las investigaciones fue, cuando menos, deficiente. Y la segunda: que la ciudadanía tiene derecho a conocer hasta el último detalle sobre ese atentado, dentro de las normas mínimas de respeto a la intimidad de los testigos o de los funcionarios. Y, si estás de acuerdo en esos dos puntos, tendrás que admitir que la labor que estamos haciendo "los conspiranoicos" tiene también su lado positivo: gracias a nosotros, tú mismo conoces hoy muchos más detalles acerca de ese atentado.

Sinceramente, querido defensor de la VPO: eres un capullo que te crees lo que te dicen sin rechistar, pero me caes simpático. Ahora que menos mal que estamos nosotros para descubrir la verdad caiga quien caiga, porque si fuese por tí íbamos arreglados.

Atentamente,

El Gran Pepino

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